miércoles, 11 de julio de 2007

Homenaje al pupi Zanetti



Es uno de los mejores jugadores argentinos de los últimos veinte años. Sin embargo, los medios de prensa no reconocen su calidad. Incluso, en algunas ocasiones, han llegado a solicitar que no sea incluido en la selección nacional. Llegó la hora de hacer justicia.
Resulta díficil hablar sobre Javier Adelmar Zanetti. Hay demasiadas cosas para decir, demasiados logros para resaltar. Podríamos abrumar al lector con estadísticas, pero sabe Dios que no es nuestra intención. Solamente nos gustaría destacar algunos datos, ofrecer pinceladas de su talento, para llevar su nombre al sitio de honor que se merece. No cualquier jugador permanece más de 10 años en el Inter de Italia, 8 de ellos como capitán. No cualquier jugador cuenta con más de 100 presencias en la selección argentina. El pupi lo ha conseguido. Comenzó desde abajo, ayudando a su padre en tareas de albañilería. Se esforzó como un guerrero, luchó duramente para triunfar. Escalón por escalón, ladrillo a ladrillo, fue avanzando. Debutó en la Primera A de Argentina el 12 de septiembre de 1993 jugando para Banfield. Rápidamente hizo notar su valía, asombrando a todos con su despliegue y habilidad. En 1995 fue trasladado al Inter de Milán. Allí se enfrentó a los mejores jugadores de fútbol del mundo. No tuvo miedo, jamás dudó, siempre fue para adelante. Los técnicos lo eligieron como su preferido. Los hinchas también. Cuatro años despues de su llegada , fue elegido capitán del equipo, honor que todavía hoy ostenta. El pupi se transformó en il capitano, el hombre se convirtió en Dios. La afición lo tomó como símbolo, rindiéndole pleitesía cada vez que juega. Sin embargo, aún así, no se olvidó de sus orígenes. Junto a su mujer creó la Fundación P.U.P.I (Por Un Piberío Integrado) dedicada a ayudar a los niños pobres de la Argentina, a través de numerosas obras. De esta manera, nos hizo ver que además de ser un excelente profesional es una excelente persona.
Se podrían escribir miles de líneas sobre la calidad técnica de Javier. Aunque su posición original es de lateral derecho, se ha desempeñado en los puestos más variados, tanto de defensor como de volante. Maneja con precisión las dos piernas. Posee una gran combinación de habilidad y velocidad, lo que le permite eludir rivales como si fueran estatuas. A veces lo hace ver tan simple que parece que no se esforzara. Tan solo arranca y pasa. Algunos amantes de lo barroco no pueden ver la belleza que encierran sus movimientos simples. Pero sus compañeros y rivales lo aprecian. El pupi es reconocido unánimemente en el mundo del fútbol, tanto por los jugadores como por los técnicos. La mayoría lo señala como uno de los dos mejores laterales derechos de los últimos 15 años, junto al extraordinario brasileño Cafú. El mayor elogio que pudo haber recibido fue el reconocimiento de la FIFA como uno de los 125 mejores jugadores vivos, logro para nada pequeño. Comparte su lugar en la lista con genios como Maradona, Pele y Cruyff. Al menos sabemos que su nombre no ha de ser olvidado.

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