Albert Einstein es una de las mentes más brillantes del siglo XX. Sus ideas dieron lugar a una nueva concepción del universo y fueron la base del desarrollo de la física moderna. Además de su gran labor como hombre de ciencias, fue un ferviente pacifista y defensor de la dignidad de todos los seres humanos.
Estas son algunas de sus frases:
- Cada día sabemos más y entendemos menos.
- Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: la paz.
- Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única.
- Dios no juega a los dados con el universo.
- El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos.
- El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.
- El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados.
- El respeto irreflexivo por cualquier autoridad es el mejor enemigo de la verdad.
- El sentido común es esa colección de prejuicios que se adquieren cuando cumples 18.
- Hay dos cosas que son infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del universo no estoy tan seguro.
- En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.
- La alegría de ver y entender es el más perfecto don de la naturaleza.
- La formulación de un problema es más importante que su solución.
- Lo más incomprensible del Universo es que sea comprensible.
- Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.
- Los conceptos y principios fundamentales de la ciencia son invenciones libres del espíritu humano.
- No sé con qué armas se luchará en la tercera guerra mundial, pero sí sé con cuáles se hará en la cuarta: palos y piedras.
- Quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo.
- Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
- Si quieres ser un gran científico, dedícate un cuarto de hora al día a pensar todo lo contrario a lo que piensan tus amigos.
- Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán y los alemanes que soy judío.
- Si una idea no es absurda al principio, entonces no vale la pena.
- Solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida.
- ¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.
- Un hombre debe buscar lo que es y no lo que cree que debería ser.
martes, 7 de agosto de 2007
lunes, 6 de agosto de 2007
Se retira Julio Bocca
Luego de muchos anuncios, este año se retira el bailarín argentino Julio Bocca, uno de los más grandes bailarines del siglo XX. Bocca, quien ganara la medalla de oro en el Concurso Internacional de Ballet en Moscú con tan solo 18 años, hará su última presentación el 22 de diciembre frente al Obelisco de Buenos Aires.
La carrera del bailarín bonaerense está repleta de sucesos. Desde su debut como solista en el Teatro Teresa Carreño de Caracas ha logrado cumplir todos sus sueños, incluyendo ser primer bailarín del afamado American Ballet Theatre. Su técnica depurada y sus conmovedoras interpretaciones lo han transformado en el niño mimado de la crítica especializada, papel que aceptó con gusto.
Julio siempre trató de masivizar el ballet, demostrando que no está reservado sólo a los más pudientes, sino que es una expresión artística que cualquier ser humano puede disfrutar, sin importar su origen ni clase social. El 22 de diciembre su último sueño se hará realidad. Miles de personas, ricos y pobres, podrán verlo desplegar su magia sobre el escenario, con el Obelisco como testigo mudo de un espectáculo histórico.
La carrera del bailarín bonaerense está repleta de sucesos. Desde su debut como solista en el Teatro Teresa Carreño de Caracas ha logrado cumplir todos sus sueños, incluyendo ser primer bailarín del afamado American Ballet Theatre. Su técnica depurada y sus conmovedoras interpretaciones lo han transformado en el niño mimado de la crítica especializada, papel que aceptó con gusto.
Julio siempre trató de masivizar el ballet, demostrando que no está reservado sólo a los más pudientes, sino que es una expresión artística que cualquier ser humano puede disfrutar, sin importar su origen ni clase social. El 22 de diciembre su último sueño se hará realidad. Miles de personas, ricos y pobres, podrán verlo desplegar su magia sobre el escenario, con el Obelisco como testigo mudo de un espectáculo histórico.
Física y Realidad
Fragmento del libro "La física, aventura del pensamiento", de Albert Einstein y Leopold Infeld:
¿Qué conclusiones generales se pueden deducir del desarrollo de la física, que acabamos de esbozar siguiendo sólo las ideas más fundamentales?
La ciencia no es sólo una colección de leyes, un catálogo de hechos sin mutua relación. Es una creación del espíritu humano con sus ideas y conceptos libremente inventados. Las teorías de la física tratan de dar una imagen de la realidad y de establecer su relación con el amplio mundo de las impresiones sensoriales. Luego, la única justificación de nuestras estructuras mentales está en el grado y en la norma en que las teorías logren dicha relación.
Hemos visto como se crearon nuevas realidades durante el progreso de la física. Pero el proceso de creación puede ser descubierto con mucha anterioridad al punto inicial de la física. Uno de los conceptos más primitivos es el de objeto. Los conceptos de un árbol, un caballo, o de cualquier otro cuerpo material, son creaciones adquiridas de la experiencia aun cuando las impresiones en que se originaron son primitivas en comparación con el mundo de los fenómenos físicos. Un gato cazando un ratón también crea, por el pensamiento, su realidad propia y primitiva. El hecho de que el gato reaccione, de igual manera contra cualquier ratón que encuentre, muestra que forma conceptos y teorías que lo guían por su propio mundo de impresiones sensoriales.
"Tres árboles" es algo diferente de "dos árboles". Pero "dos árboles" no es lo mismo que "dos piedras". Los conceptos de los números puros, 2, 3, 4..., librados de los objetos de los cuales se originaron, son creaciones de la mente pensante, creaciones que contribuyen a describir la realidad de nuestro mundo.
El sentir psicológico, subjetivo, del tiempo, nos permite ordenar nuestras impresiones, establecer que un suceso precede a otro. Pero relacionar todo instante del tiempo con un número, por el empleo de un reloj, considerar el tiempo como un continuo unidimensional, ya es una invención. También lo son los conceptos de la geometría euclidiana y no-euclidiana y de nuestro espacio comprendido como un continuo tridimensional.
La física empezó, en realidad, con la invención de los conceptos de masa, de fuerza y de sistema inercial. Todos estos conceptos son invenciones libres. Ellos condujeron a la formulación de la concepción o punto de vista mecánico. Para el físico de principios del siglo XIX, la realidad de nuestro mundo exterior consistía en partículas entre las que obrarían simples fuerzas dependientes únicamente de la distancia que las separa. El trató de retener, tanto como le fue posible, su creencia de que sería factible explicar todos los sucesos naturales con esos conceptos fundamentales de la realidad. Las dificultades relacionadas con la desviación de una aguja magnética por una corriente eléctrica, las relacionadas con el problema de la estructura del éter, nos indujeron a crear una realidad más sútil. Así apareció el importante descubrimiento del campo electromagnético. Hacía falta una imaginación científica intrépida parpercatarse de que pudiera dejar de ser esencial para el ordenamiento y comprensión de los sucesos, el comportamiento de los cuerpos, siéndolo, en cambio, el comportamiento de algo entre ellos.
Posteriores progresos han destruido los viejos conceptos y creado nuevos. El tiempo absoluto y el sistema inercial de coordenadas, han sido abandonados por la teoría de la relatividad. El continuo unidimensional del tiempo y el continuo tridimensional del espacio dejaron de ser el fondo o escenario de todos los sucesos naturales, sienso sustituidos por el continuo tetradimensional del espacio-tiempo, otro invento libre con nuevas propiedades de transformación. El sistema inercial de coordenadas dejó de ser indispensable. Todo sistema de coordenadas es igualmente adecuado para la descripción de los sucesos de la naturaleza.
La teoría de los cuantos creó, también, nuevas y esenciales características de la realidad. La discontinuidad reemplazó a la continuidad. En lugar de leyes que valgan para los casos individuales, aparecieron leyes de probabilidad.
La realidad creada por la física moderna está, cietamente, muy distante de la realidad primitiva. Pero el objeto de toda teoría física sigue siendo el mismo.
Con la ayuda de las teorías físicas tratamos de encontrar nuestro camino por el laberinto de hechos observados; ordenar y entender el mundo de nuestras sensaciones. Desearíamos que los hechos observados resultaran consecuencia lógica de nuestro concepto de la realidad. Sin la creencia de que es posible asir la realidad con nuestras construcciones teóricas, sin la creencia en la armonía interior de nuestro mundo, no podría existir la ciencia. Esta creencia es, y será siempre, el motivo fundamental de toda creación científica. A través de todos nuestros esfuerzos, en cada una de las dramáticas luchas entre las concepciones viejas y nuevas, se reconoce el eterno anhelo de comprender, la creencia siempre firme en la armonía del mundo, creencia continuamente fortalecida por el encuentro de obstáculos, siempr crecientes hacia su comprensión.
¿Qué conclusiones generales se pueden deducir del desarrollo de la física, que acabamos de esbozar siguiendo sólo las ideas más fundamentales?
La ciencia no es sólo una colección de leyes, un catálogo de hechos sin mutua relación. Es una creación del espíritu humano con sus ideas y conceptos libremente inventados. Las teorías de la física tratan de dar una imagen de la realidad y de establecer su relación con el amplio mundo de las impresiones sensoriales. Luego, la única justificación de nuestras estructuras mentales está en el grado y en la norma en que las teorías logren dicha relación.
Hemos visto como se crearon nuevas realidades durante el progreso de la física. Pero el proceso de creación puede ser descubierto con mucha anterioridad al punto inicial de la física. Uno de los conceptos más primitivos es el de objeto. Los conceptos de un árbol, un caballo, o de cualquier otro cuerpo material, son creaciones adquiridas de la experiencia aun cuando las impresiones en que se originaron son primitivas en comparación con el mundo de los fenómenos físicos. Un gato cazando un ratón también crea, por el pensamiento, su realidad propia y primitiva. El hecho de que el gato reaccione, de igual manera contra cualquier ratón que encuentre, muestra que forma conceptos y teorías que lo guían por su propio mundo de impresiones sensoriales.
"Tres árboles" es algo diferente de "dos árboles". Pero "dos árboles" no es lo mismo que "dos piedras". Los conceptos de los números puros, 2, 3, 4..., librados de los objetos de los cuales se originaron, son creaciones de la mente pensante, creaciones que contribuyen a describir la realidad de nuestro mundo.
El sentir psicológico, subjetivo, del tiempo, nos permite ordenar nuestras impresiones, establecer que un suceso precede a otro. Pero relacionar todo instante del tiempo con un número, por el empleo de un reloj, considerar el tiempo como un continuo unidimensional, ya es una invención. También lo son los conceptos de la geometría euclidiana y no-euclidiana y de nuestro espacio comprendido como un continuo tridimensional.
La física empezó, en realidad, con la invención de los conceptos de masa, de fuerza y de sistema inercial. Todos estos conceptos son invenciones libres. Ellos condujeron a la formulación de la concepción o punto de vista mecánico. Para el físico de principios del siglo XIX, la realidad de nuestro mundo exterior consistía en partículas entre las que obrarían simples fuerzas dependientes únicamente de la distancia que las separa. El trató de retener, tanto como le fue posible, su creencia de que sería factible explicar todos los sucesos naturales con esos conceptos fundamentales de la realidad. Las dificultades relacionadas con la desviación de una aguja magnética por una corriente eléctrica, las relacionadas con el problema de la estructura del éter, nos indujeron a crear una realidad más sútil. Así apareció el importante descubrimiento del campo electromagnético. Hacía falta una imaginación científica intrépida parpercatarse de que pudiera dejar de ser esencial para el ordenamiento y comprensión de los sucesos, el comportamiento de los cuerpos, siéndolo, en cambio, el comportamiento de algo entre ellos.
Posteriores progresos han destruido los viejos conceptos y creado nuevos. El tiempo absoluto y el sistema inercial de coordenadas, han sido abandonados por la teoría de la relatividad. El continuo unidimensional del tiempo y el continuo tridimensional del espacio dejaron de ser el fondo o escenario de todos los sucesos naturales, sienso sustituidos por el continuo tetradimensional del espacio-tiempo, otro invento libre con nuevas propiedades de transformación. El sistema inercial de coordenadas dejó de ser indispensable. Todo sistema de coordenadas es igualmente adecuado para la descripción de los sucesos de la naturaleza.
La teoría de los cuantos creó, también, nuevas y esenciales características de la realidad. La discontinuidad reemplazó a la continuidad. En lugar de leyes que valgan para los casos individuales, aparecieron leyes de probabilidad.
La realidad creada por la física moderna está, cietamente, muy distante de la realidad primitiva. Pero el objeto de toda teoría física sigue siendo el mismo.
Con la ayuda de las teorías físicas tratamos de encontrar nuestro camino por el laberinto de hechos observados; ordenar y entender el mundo de nuestras sensaciones. Desearíamos que los hechos observados resultaran consecuencia lógica de nuestro concepto de la realidad. Sin la creencia de que es posible asir la realidad con nuestras construcciones teóricas, sin la creencia en la armonía interior de nuestro mundo, no podría existir la ciencia. Esta creencia es, y será siempre, el motivo fundamental de toda creación científica. A través de todos nuestros esfuerzos, en cada una de las dramáticas luchas entre las concepciones viejas y nuevas, se reconoce el eterno anhelo de comprender, la creencia siempre firme en la armonía del mundo, creencia continuamente fortalecida por el encuentro de obstáculos, siempr crecientes hacia su comprensión.
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viernes, 3 de agosto de 2007
Sobre Isaac Newton
Cuando se le preguntó una vez a Isaac Newton cómo había hecho sus grandes descubrimientos, replicó "porque siempre estoy pensando en ellos". También consta que una vez dijo "yo hago que el tema esté constantemente delante de mí y espero hasta que la primera alborada vaya creciendo poco a poco hasta conseguir la luz completa". Esta capacidad de concentrarse es una cualidad particular del genio de Newton y se ajusta muy bien con su carácter y personalidad. Porque Newton fue un hombre solitario, sin ningún amigo o confidente próximo e íntimo, nunca se casó y su juventud transcurrió privado de padre (que había muerto antes antes de que naciese el joven Isaac, el día de navidad de 1642) y de su madre (que volvió a casarse antes de los dos años y dejó a Isaac al cuidado de una abuela anciana).
Hombre solitario, "desarrolló potencias poco corrientes de introspección continua concentrada". Con estas palabras, su biógrafo, Lord Keynes, el economista, resaltaba "el poder de Newton de mantener continuamente en su mente un problema puramente mental... durante horas y días y semanas hasta que le entregaba sus secretos". Y luego de acuerdo con este carácter introvertido quedaba satisfecho con guardar sus conocimientos para sí mismo, no lanzándose a pulicarlos como sus compañeros científicos contemporáneos gustaban de hacer, ni siquiera de comunicarlos a sus asociados cuando los había alcanzado. De acuerdo con ello se ha dicho que cada descubrimiento de Newton tenía dos fases: Newton realizaba el descubrimiento y luego los demás hanían de averiguar lo que él había hecho.
En 1684, Edmund Halley (astrónomo cuyo nombre ha recibido el cometa de Halley) fue de Londres a Cambridge, donde Newton era profesor, para preguntarle sobre un problema fundamental que había desconcertado a los principales científicos de la Royal Society (la organización científica más antigua existente en el mundo) incluyendo a Robert Hooke (de la ley de Hooke) y a Christopher Wren (arquitecto y científico). Halley preguntó a Newton "qué curva era la que describirían los planetas, suponiendo que la fuerza de atracción hacia el sol fuese la inversa del cuadrado de sus distancias". Newton "replicó inmediatamente que debía ser una elipse". Halley con alegría y asombro le preguntó cómo lo sabía. "Porque", dijo él, "lo he calculado". Con estas tres palabras finales Newton reveló que había resuelto el problema científico más importante del siglo: hallar la ley de las fuerzas que mantienen reunido el sistema solar, que hace que los planetas se muevan alrededor del sol de acuerdo con las leyes de Kepler y que produce igualmente el mismo movimiento kepleriano en los satélites que se mueven alrededor de los planetas.
Una vez que Christian Huygens, en 1673, hubo publicado la ley de las "fuerzas centrífugas" (como él la denominó, se podía calcular fácilmente que en un movimiento circular uniforme la fuerza central es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia al centro y así de hecho no era muy difícil adivinar, como habían hecho Halley, Hooke y Wren que la misma ley del inverso de los cuadrados podía aplicarse a las órbitas elípticas de los planetas y sus satélites. Sin embargo, Newton había hecho bastante más. No solamente había demostrado rigurosamente que una fuerza inversa del cuadrado de la distancia produce una órbita elíptica kepleriana sino que también había hallado el significado dinámico de las otras dos leyes de Kepler. Entonces pasó a demostrar que la fuerza gravitatoria es única y la misma que mantiene a los planetas en sus órbitas observadas alrededor del Sol y a los satélites en sus órbitas alrededor de los planetas, la que (por la atracción de la Luna) produce las mareas en los océanos y la causa de que los cuerpos caigan hacia la Tierra con la aceleración observada. También calculó la ley que rige esta fuerza, directamente proporcional al producto de las masas de cualquier cuerpo gravitatorio e inversamente proporcional a la distancia entre elllos. Su réplica a Halley ("la he calculado") revela el carácter del hombre, puesto que se sentía satisfecho simplemente con haber realizado los cálculos y no se había precipitado en comunicar el principal descubrimiento científico de su época: la ley de la gravitación universal.
Hombre solitario, "desarrolló potencias poco corrientes de introspección continua concentrada". Con estas palabras, su biógrafo, Lord Keynes, el economista, resaltaba "el poder de Newton de mantener continuamente en su mente un problema puramente mental... durante horas y días y semanas hasta que le entregaba sus secretos". Y luego de acuerdo con este carácter introvertido quedaba satisfecho con guardar sus conocimientos para sí mismo, no lanzándose a pulicarlos como sus compañeros científicos contemporáneos gustaban de hacer, ni siquiera de comunicarlos a sus asociados cuando los había alcanzado. De acuerdo con ello se ha dicho que cada descubrimiento de Newton tenía dos fases: Newton realizaba el descubrimiento y luego los demás hanían de averiguar lo que él había hecho.
En 1684, Edmund Halley (astrónomo cuyo nombre ha recibido el cometa de Halley) fue de Londres a Cambridge, donde Newton era profesor, para preguntarle sobre un problema fundamental que había desconcertado a los principales científicos de la Royal Society (la organización científica más antigua existente en el mundo) incluyendo a Robert Hooke (de la ley de Hooke) y a Christopher Wren (arquitecto y científico). Halley preguntó a Newton "qué curva era la que describirían los planetas, suponiendo que la fuerza de atracción hacia el sol fuese la inversa del cuadrado de sus distancias". Newton "replicó inmediatamente que debía ser una elipse". Halley con alegría y asombro le preguntó cómo lo sabía. "Porque", dijo él, "lo he calculado". Con estas tres palabras finales Newton reveló que había resuelto el problema científico más importante del siglo: hallar la ley de las fuerzas que mantienen reunido el sistema solar, que hace que los planetas se muevan alrededor del sol de acuerdo con las leyes de Kepler y que produce igualmente el mismo movimiento kepleriano en los satélites que se mueven alrededor de los planetas.
Una vez que Christian Huygens, en 1673, hubo publicado la ley de las "fuerzas centrífugas" (como él la denominó, se podía calcular fácilmente que en un movimiento circular uniforme la fuerza central es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia al centro y así de hecho no era muy difícil adivinar, como habían hecho Halley, Hooke y Wren que la misma ley del inverso de los cuadrados podía aplicarse a las órbitas elípticas de los planetas y sus satélites. Sin embargo, Newton había hecho bastante más. No solamente había demostrado rigurosamente que una fuerza inversa del cuadrado de la distancia produce una órbita elíptica kepleriana sino que también había hallado el significado dinámico de las otras dos leyes de Kepler. Entonces pasó a demostrar que la fuerza gravitatoria es única y la misma que mantiene a los planetas en sus órbitas observadas alrededor del Sol y a los satélites en sus órbitas alrededor de los planetas, la que (por la atracción de la Luna) produce las mareas en los océanos y la causa de que los cuerpos caigan hacia la Tierra con la aceleración observada. También calculó la ley que rige esta fuerza, directamente proporcional al producto de las masas de cualquier cuerpo gravitatorio e inversamente proporcional a la distancia entre elllos. Su réplica a Halley ("la he calculado") revela el carácter del hombre, puesto que se sentía satisfecho simplemente con haber realizado los cálculos y no se había precipitado en comunicar el principal descubrimiento científico de su época: la ley de la gravitación universal.
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Tonio Kröger
Tonio Kröger es un relato del escritor alemán Thomas Mann publicado en 1903. He aquí una mirada en el interior del artista.
Tonio Kröger estaba en el Norte y escribió a Lisaveta Ivánovna, su amiga, tal como se lo había prometido.
Querida Lisaveta, allá en el Sur, en Arcadia, a donde pronto voy a regresar -escribió Tonio-. Le envío algo parecido a una carta, aunque la decepcionará, porque me propongo escribir sobre temas muy generales. Y no es que no tenga nada que contar ni que haya vivido a mi manera haciendo esto o aquello. En casa, en mi ciudad natal, incluso estuvieron a punto de detenerme... pero de aquello quiero hacerle un retrato verbal. Ahora hay días en los que prefiero hablar de una manera agradable de cosas generales en lugar de contar historias.
Recordará aún, Lisaveta, que en cierta ocasión me llamó burgués, burgués descarriado. Me llamó así después de que yo, impulsado por otras confesiones que se me escaparan poco antes, me confesara mi amor por lo que llamo la "vida"; y ahora me pregunto si sabía usted hasta qué punto acertó en la verdad, y hasta qué punto mi modo de ser burgués y mi amor a la "vida" son una y la misma cosa. Este viaje me ha dado la oportunidad de pensar en ello...
Mi padre, sabe, tenía un carácter nórdico: considerado, formal, correcto por puritanismo y dado a la melancolía; mi madre, en cambio, era de sangre exótica e indefinible, bella, sensual, ingenua y, al mismo tiempo, superficial y apasionada, de una ligereza impulsiva. Se trataba, sin duda, de una mezcla que encerraba posibilidades extraordinarias... y también peligros extraordinarios. El resultado fue éste: un burgués que llegó a perderse en el arte, un bohemio con nostalgia de la buena vida familiar, un artista con mala conciencia. Porque, en el fondo, es mi conciencia burguesa la que me hace ver en toda forma de ser del artista, en lo extraordinario y lo genial algo ambiguo, profundamente sospechoso y oscuro, que me llena con esta debilidad enamorada por lo sencillo, franco, normal y agradable, lo corriente y honrado.
Estoy entre dos mundos; ninguno de ellos es mi hogar, y por eso todo me resulta un poco díficil. Vosotros, los artistas, me llamáis burgués, y los burgueses sienten la tentación de detenerme... No sé qué es lo que me ofende más. Los burgueses son tontos; pero vosotros, adoradores de la belleza, que me tildáis de flemático e incapaz de nostalgia, debéis tener en cuenta que existe una manera de ser artista tan profunda, tan congénita y fatal, que ninguna nostalgia le podría parecer más dulce que los placeres de la normalidad.
Admiro a los orgullosos y fríos que se aventuran por las sendas de la belleza grande, la belleza demoníaca, y menosprecian al "hombre"... pero no los envidio. Pues si algo es capaz de transformar al literato en poeta, es este amor mío, tan burgués, por todo lo humano, vivo y normal. Todo calor, toda bondad, toda fuerza nace de este amor a lo humano, y casi diría que es aquel amor del que está escrito que uno podría hablar con lenguas humanas y angelicales pero que, sin él, no dará de sí más que sonidos de bronce y un tintineo de campanillas.
Lo que he hecho no es nada, no es mucho, es muy poco. Haré cosas mejores, Lisaveta, lo prometo. Mientras escribo, me llega el susurro del mar y cierro los ojos. Miro al interior de un mundo borroso, un mundo que todavía no ha nacido, que quiere ser ordenado y tener forma, veo un remolino de sonbras humanas que me hacen señas para que las libere y redima; unas son trágicas, las otras ridículas, y otras, en cambio, son ambas cosas a la vez, y son éstas las que más aprecio. Pero mi amor más profundo y más secreto pertenece a los rubios de ojos azules, a los vivos rodeados de claridad, a los felices, agradables y normales.
No me critique este amor, Lisaveta, porque es bueno y fecundo. Hay en él mucho de nostalgia y una melancólica envidia y un poco de desprecio y toda una triste felicidad.
Tonio Kröger estaba en el Norte y escribió a Lisaveta Ivánovna, su amiga, tal como se lo había prometido.
Querida Lisaveta, allá en el Sur, en Arcadia, a donde pronto voy a regresar -escribió Tonio-. Le envío algo parecido a una carta, aunque la decepcionará, porque me propongo escribir sobre temas muy generales. Y no es que no tenga nada que contar ni que haya vivido a mi manera haciendo esto o aquello. En casa, en mi ciudad natal, incluso estuvieron a punto de detenerme... pero de aquello quiero hacerle un retrato verbal. Ahora hay días en los que prefiero hablar de una manera agradable de cosas generales en lugar de contar historias.
Recordará aún, Lisaveta, que en cierta ocasión me llamó burgués, burgués descarriado. Me llamó así después de que yo, impulsado por otras confesiones que se me escaparan poco antes, me confesara mi amor por lo que llamo la "vida"; y ahora me pregunto si sabía usted hasta qué punto acertó en la verdad, y hasta qué punto mi modo de ser burgués y mi amor a la "vida" son una y la misma cosa. Este viaje me ha dado la oportunidad de pensar en ello...
Mi padre, sabe, tenía un carácter nórdico: considerado, formal, correcto por puritanismo y dado a la melancolía; mi madre, en cambio, era de sangre exótica e indefinible, bella, sensual, ingenua y, al mismo tiempo, superficial y apasionada, de una ligereza impulsiva. Se trataba, sin duda, de una mezcla que encerraba posibilidades extraordinarias... y también peligros extraordinarios. El resultado fue éste: un burgués que llegó a perderse en el arte, un bohemio con nostalgia de la buena vida familiar, un artista con mala conciencia. Porque, en el fondo, es mi conciencia burguesa la que me hace ver en toda forma de ser del artista, en lo extraordinario y lo genial algo ambiguo, profundamente sospechoso y oscuro, que me llena con esta debilidad enamorada por lo sencillo, franco, normal y agradable, lo corriente y honrado.
Estoy entre dos mundos; ninguno de ellos es mi hogar, y por eso todo me resulta un poco díficil. Vosotros, los artistas, me llamáis burgués, y los burgueses sienten la tentación de detenerme... No sé qué es lo que me ofende más. Los burgueses son tontos; pero vosotros, adoradores de la belleza, que me tildáis de flemático e incapaz de nostalgia, debéis tener en cuenta que existe una manera de ser artista tan profunda, tan congénita y fatal, que ninguna nostalgia le podría parecer más dulce que los placeres de la normalidad.
Admiro a los orgullosos y fríos que se aventuran por las sendas de la belleza grande, la belleza demoníaca, y menosprecian al "hombre"... pero no los envidio. Pues si algo es capaz de transformar al literato en poeta, es este amor mío, tan burgués, por todo lo humano, vivo y normal. Todo calor, toda bondad, toda fuerza nace de este amor a lo humano, y casi diría que es aquel amor del que está escrito que uno podría hablar con lenguas humanas y angelicales pero que, sin él, no dará de sí más que sonidos de bronce y un tintineo de campanillas.
Lo que he hecho no es nada, no es mucho, es muy poco. Haré cosas mejores, Lisaveta, lo prometo. Mientras escribo, me llega el susurro del mar y cierro los ojos. Miro al interior de un mundo borroso, un mundo que todavía no ha nacido, que quiere ser ordenado y tener forma, veo un remolino de sonbras humanas que me hacen señas para que las libere y redima; unas son trágicas, las otras ridículas, y otras, en cambio, son ambas cosas a la vez, y son éstas las que más aprecio. Pero mi amor más profundo y más secreto pertenece a los rubios de ojos azules, a los vivos rodeados de claridad, a los felices, agradables y normales.
No me critique este amor, Lisaveta, porque es bueno y fecundo. Hay en él mucho de nostalgia y una melancólica envidia y un poco de desprecio y toda una triste felicidad.
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Introducción a la física nuclear
En las reacciones físicas ordinarias, los átomos de las moléculas reaccionantes se agrupan para formar las moléculas del producto. Los electrones exteriores de los átomos sufren un reajuste al ser transferidos todos, o parte de ellos, de unos a otros. Los núcleos, sin embargo, cambian de posición relativa, pero no sufren modificación alguna.
Existen reacciones en las que los núcleos se escinden o rompen y en las que los productos de la reacción no contienen los mismos elementos que las sustancias reaccionantes. Estas reacciones nucleares constituyen el objeto de la física nuclear. Algunos fenómenos nucleares, como el de la radiactividad, consisten en desintegraciones espontáneas de núcleos individuales. Estas reacciones se verifican a una velocidad tal, que no son afectadas por las condiciones del laboratorio como la presión y la temperatura. La mayoría de las reacciones nucleares conocidas, sin embargo, se originan en la interacción de dos núcleos o en la acción de una partícula con un núcleo. Las reacciones de este último tipo son muy sensibles a las variaciones de energía y a la posición relativa de las partículas reaccionantes.
Existen reacciones en las que los núcleos se escinden o rompen y en las que los productos de la reacción no contienen los mismos elementos que las sustancias reaccionantes. Estas reacciones nucleares constituyen el objeto de la física nuclear. Algunos fenómenos nucleares, como el de la radiactividad, consisten en desintegraciones espontáneas de núcleos individuales. Estas reacciones se verifican a una velocidad tal, que no son afectadas por las condiciones del laboratorio como la presión y la temperatura. La mayoría de las reacciones nucleares conocidas, sin embargo, se originan en la interacción de dos núcleos o en la acción de una partícula con un núcleo. Las reacciones de este último tipo son muy sensibles a las variaciones de energía y a la posición relativa de las partículas reaccionantes.
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miércoles, 1 de agosto de 2007
Rumbo a los Juegos Olímpicos de Beijing
Falta tan solo un año para que tenga lugar una nueva edición de los Juegos Olímpicos. El 8 de agosto de 2008 los ojos del mundo reposarán sobre Beijing. Más de 11000 atletas buscarán concretar su sueño, consagrarse en el mayor evento deportivo de la historia.
La elección de la ciudad de Beijing despertó críticas en diversos ámbitos. Algunos sostenían que esta decisión representaba un aval a las sistemáticas violaciones de los derechos humanos cometidas por el gobierno chino. Otros alegaban que la infraestructura de la ciudad no era adecuada para albergar un evento tan importante como los Juegos Olímpicos, más aún teniendo en cuenta que sus competidoras eran París y Toronto, entre otras. Lo cierto es que que el Comite Olímpico Internacional (COI) no quiso perder el acceso a un mercado potencial de 1300 millones de habitantes. La pujanza económica china, país que crece a tasas sostenidas del 10% anual, inclinó la balanza a favor de Beijing.
Analicemos ahora el aspecto deportivo de estos Juegos Olímpicos. En las últimas tres ediciones el país que más preseas de oro cosechó fue Estados Unidos. Sin embargo, hay que destacar que mientras que en Atlanta obtuvo 44, en Atenas obtuvo sólo 35. La caída de los norteamericanos contrasta con el vertiginoso ascenso de China. Los chinos pasaron de ganar 16 medallas doradas en Atlanta a 32 en Atenas. Si además del crecimiento deportivo consideramos la localía y la gran importancia que le otorga el gobierno comunista a los Juegos, el país organizador es favorito para quedarse con el lugar más alto del medallero. El tercer puesto será ocupado por Rusia. A pesar que no pudo continuar con la hegemonía que ostentaba la Unión Soviética, todavía mantiene el liderazgo en diversas áreas, como las pruebas gimnásticas.
Los Juegos Olímpicos nos permiten ver a los mejores deportistas del mundo reunidos. En esta ocasión tendremos el placer de seguir la actuación de Yelena Isinbayeba, la primera mujer en superar los 5 metros en el salto con garrocha. También podremos observar a Tyson Gay, la nueva estrella del atletismo de Estados Unidos, que intentará superar el record de los 100 y 200 metros, tarea que en este último caso parece imposible. En la natación el hombre a seguir será, sin duda alguna, Michael Phelps. El estadounidense tratará de igualar a Mark Spitz, ganador de 7 medallas doradas en Munich 1972.
La elección de la ciudad de Beijing despertó críticas en diversos ámbitos. Algunos sostenían que esta decisión representaba un aval a las sistemáticas violaciones de los derechos humanos cometidas por el gobierno chino. Otros alegaban que la infraestructura de la ciudad no era adecuada para albergar un evento tan importante como los Juegos Olímpicos, más aún teniendo en cuenta que sus competidoras eran París y Toronto, entre otras. Lo cierto es que que el Comite Olímpico Internacional (COI) no quiso perder el acceso a un mercado potencial de 1300 millones de habitantes. La pujanza económica china, país que crece a tasas sostenidas del 10% anual, inclinó la balanza a favor de Beijing.
Analicemos ahora el aspecto deportivo de estos Juegos Olímpicos. En las últimas tres ediciones el país que más preseas de oro cosechó fue Estados Unidos. Sin embargo, hay que destacar que mientras que en Atlanta obtuvo 44, en Atenas obtuvo sólo 35. La caída de los norteamericanos contrasta con el vertiginoso ascenso de China. Los chinos pasaron de ganar 16 medallas doradas en Atlanta a 32 en Atenas. Si además del crecimiento deportivo consideramos la localía y la gran importancia que le otorga el gobierno comunista a los Juegos, el país organizador es favorito para quedarse con el lugar más alto del medallero. El tercer puesto será ocupado por Rusia. A pesar que no pudo continuar con la hegemonía que ostentaba la Unión Soviética, todavía mantiene el liderazgo en diversas áreas, como las pruebas gimnásticas.
Los Juegos Olímpicos nos permiten ver a los mejores deportistas del mundo reunidos. En esta ocasión tendremos el placer de seguir la actuación de Yelena Isinbayeba, la primera mujer en superar los 5 metros en el salto con garrocha. También podremos observar a Tyson Gay, la nueva estrella del atletismo de Estados Unidos, que intentará superar el record de los 100 y 200 metros, tarea que en este último caso parece imposible. En la natación el hombre a seguir será, sin duda alguna, Michael Phelps. El estadounidense tratará de igualar a Mark Spitz, ganador de 7 medallas doradas en Munich 1972.
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